Atacama

Hace una semana y media que volví de Atacama y aún no consigo sacarme la electricidad estática del cuerpo… literalmente, cada vez que me quito la ropa casi salen chispas… será que me quedé impregnada de la magia de aquella zona, y de alguna manera tenía que manifestarse…

Atardecer en el Valle de la Luna

Chile es, probablemente, uno de los países más diversos del mundo… está el sur con sus glaciares, sus lagos, sus volcanes y sus densos bosques. También es un país de viñedos (dónde se producen algunos de los mejores vinos del mundo y, por supuesto, el pisco) y de hermosas y gélidas playas, paraíso de surferos. Pero el norte del país esconde una sorpresa muy grata a los 5 sentidos: el desierto de Atacama, el desierto más árido del mundo, cuna de la cultura atacameña, cuyos integrantes, gentes de rasgos indígenas, amantes y conocedores de su tierra, sus costumbres y, en algunos casos, hablantes del kunza (la lengua atacameña, oficialmente extinta) han visto una nueva forma de subsistencia en el turismo, que día a día llena la región de chilenos y extranjeros llegados de todos los rincones del mundo para explorar esta zona, aparentemente aislada y olvidada de la mano de algún Dios…

Desde el mirado del Pukará de Quitor

La ciudad más importante de la zona es San Pedro de Atacama, aunque la capital de la región sea Calama, un pequeño pueblo donde probablemente más de la mitad de la población son turistas que apenas se quedan una semana… Sus calles de tierra, llenas de hostales, restaurantes, bares, botillerías, tiendas de recuerdos y oficinas de turismo, arrastran un cierto aire decadente… y esto no es algo necesariamente negativo. Intentaré explicarme.

Iglesia de San Pedro de Atacama

En medio de los cientos de turistas, la gente del lugar pasa casi desapercibida… cuando los visitantes se van a dormir, temprano porque al día siguiente hay que levantarse pronto para el tour de turno, las calles se paralizan, con una ténue luz que apenas ilumina las veredas, y los atacameños se reúnen para compartir con su gente un trago, ya sea en un bar o en cualquier esquina en la calle o en mitad del “campo”. Las conversaciones son melancólicas, hablan de su tierra, del efecto del turismo, de su historia, de sus tradiciones y sus antepasados. El tiempo se detiene y la noche avanza, haciendo que la conversación decaiga más y más según se van vaciando las botellas… Por suerte, tuve la grandeza de hacerme “amiga” de Elías, un chico atacameño con tendencias hiperactivas, que trabajaba en el hostal que me recomendaron y pude compartir con un grupo de atacameños una de estas noches decadentes, de gran interés para cualquier sociólogo, bajo el cielo más mágico del universo. Y es que en un terreno donde es posible ver una montaña situada a más de 300 km de distancia con total claridad… imaginaos como es el cielo de maravilloso… una cúpula de puntos brillantes, donde encontrar formas se convierte en un juego y dónde volví a ver esa cruz del sur que algún día es probable que acabe en mi piel…

Música andina para animar los sentidos y el alma

Podría hablaros sobre los sitios que visité, los tours que hice y demás. Pero para eso meteros en cualquier página de turismo y ver los tours típicos. Esos hice. Excepto el de las Lagunas altiplánicas, ya que, siguiendo mi lógica gafe que tanto me caracteriza, el fin de semana anterior a mi llegada, nevó. Si, nevó en el desierto más árido del mundo. Y obviamente las zonas más altas estaban cerradas, al igual que la frontera con Bolivia y con Argentina… Durante esta entrada os voy poniendo algunas fotos para que os maravilléis de los paisajes de la zona, pero el desierto me dejó marcada de una manera especial, más allá de la belleza de los paisajes, y es lo que intento transmitiros con estas líneas.

Laguna Cejar, dónde el agua es tan salada que flotas (ahí estaba de pie, que conste)

Quizá otro de los motivos que me marcó fue el hecho de que, de nuevo, viajé sola. En un impulso decidí que, o me iba esos días o no iba a ir (al menos no esta vez, durante mi intercambio). No quería quedarme con esa espinita clavada, así que me preparé para apretarme el cinturón en mis últimas semanas aquí, me compré un vuelo ni tan barato ni tan caro y me planté en el desierto, con una mochila más grande que yo porque “durante el día hace mucho calor y en la noche te congelas” según decían todos… Viajar sola es una experiencia que ya viví hace unos meses, en la zona de Puerto Montt, pero que cada vez me gusta más. No es que no me guste viajar en compañía, es que sola tú llevas el ritmo y tomas las decisiones y, a la vez, te obligas a relacionarte más con la gente del entorno, turistas y autóctonos, lo cuál enriquece sobremanera el hecho de viajar.

Flamencos en la Laguna Chaxa

La gente en general, en especial los chilenos, dicen que el sur de Chile es mucho más bonito. Es verde, está lleno de lagos y de naturaleza en su máximo esplendor… Yo no sabría con qué quedarme… me maravillé del sur del país, técnicamente tiene más cosas que ver. Muchos podrían decir que en el norte solo hay arena (y hasta cierto punto es así, en cantidades industriales además) pero, personalmente, una parte de mi se quedó en ese desierto donde la hoja de coca, que no, no es una droga, se masca o se toma en té habitualmente, siendo remedio para el mal de altura de muchos turistas (yo, por suerte, no tuve problemas). Sé que tengo que volver. Sé que quiero volver a ver y seguir conociendo a esa gente que, en menos de un día, ya me saludaban por mi nombre por la calle. Sé que merece la pena vivirlo aún más a fondo, mimetizarse con el entorno, mezclarse con la gente y aprender mucho de ellos y su interesante cultura, olvidada por unos, pero defendida con uñas y dientes por otros, guerreros orgullosos de sus raíces…

Geisers del Tatio. Ese día hacia calor... -8ºC.

 

Y os dejo que tengo mucho que hacer… hoy es la despedida de Sandrita… se me va el lunes para Alemania… próxima entrada para ella. Besos a todos. Os quiero.

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19 J

La lluvia que bañó Santiago durante el sábado 18 de junio era poco alentadora… tras unas semanas preparándonos para la concentración del 19J pensabamos que el agua nos iba a jugar una mala pasada… Además aquí era el día del padre, por lo que sabíamos que la participación por parte de los chilenos iba a ser aún menor.

Sin embargo AcampadaChile seguía preparándose para el 19J, día en el que por todo el mundo se harían marchas y concentraciones por la democracia y contra el pacto del euro. No queríamos ser menos, y no lo fuimos.

La lluvia nos dio tregua y desde bien temprano, antes de la hora oficial de la convocatoria que estaba fijada a las 12, ya estabamos trabajando en ultimar los carteles y pancartas y preparar todo para que nuestro punto de reunión (la concurrida Plaza Italia de la capital chilena) se convirtiera en un lugar donde la libertad de expresión y el intercambio de ideas fluyeran con libertad.

Pintando las pancartas a primera hora de la mañana

Ese día, en el mismo lugar y a la misma hora, había convocadas un par de marchas organizadas por grupos chilenos (y eso se notó en la presencia policial al principio de la mañana). Sin embargo, sin que sepamos aún porqué, nadie concurrió a dichas convocatorias, ni siquiera los propios organizadores.

Poco a poco personas que sabían del acto por el boca a boca y por las redes sociales fueron apareciendo en la Plaza Italia, juntándose con aquellos transeúntes que, primero por curiosidad y luego por simpatía, se fueron uniendo a nosotros.

La decepción nos vino por parte de los medios, que pese a estar convocados no respondieron en su mayoría, contando solo con la presencia de VictorJara TV. En un país donde el Presidente quiere controlar lo que sus ciudadanos ponen en sus facebooks y twitters privados la lucha por la democracia real no importa. De momento.

#globalRevolution

A las 13:30, se llevó a cabo el acto programado para las 13 (esperamos por si algun medio quería aparecer), que consistió en una simulación de entierro del neoliberalismo, con ataúd, lápida, ceremonia y flores sustituidas por billetes… esta pequeña performance, que fue el momento álgido de la concentración, implicó a todos los presentes (unas 60 personas) y fue algo llamativo pero con una idea muy clara que, en nuestra opinión, se transmitió: no queremos este sistema que nos ahoga y nos limita como personas y como sociedades. Queremos enterrarlo.

Funeral por el Neoliberalismo

Funeral por el Neoliberalismo

Tras esta representación se hizo una pequeña asamblea, en la que los presentes intercambiaron ideas sobre cómo está la situación actualmente y hacia donde hacía falta ir para cambiar las cosas. Fue un interesante debate de ideas, que a algunos se nos hizo demasiado corto y que esperamos seguir en próximas asambleas, pues la invitación a participar en ellas se hizo a todos los que estaban allí. La conclusión general fue clara: la unión hace la fuerza, hay que fortalecer la comunicación y el vínculo con otros grupos para unir fuerzas y ser más efectivos. Además, se deben seguir haciendo pequeñas acciones que, sumadas y a largo tiempo, provoquen cambios: actúa localmente, piensa globalmente.

Durante todo el tiempo que duró la concentración se repartieron unas octavillas en las que se informaba de quienes éramos y cuáles eran nuestros objetivos, llamando a la ocupación pacífica de los espacios públicos y a la creación y participación de espacios de encuentro, debate y reflexión, para conseguir la #globalRevolution. Además se instaló un buzón de “sugerencias para cambiar el mundo” donde todo el que quisiera de manera completamente anónima podría hacer sus propuestas, a nivel local o global, para un mundo mejor y más justo.

Sugerencias para cambiar el mundo

Sobre las 16:30 se dió por finalizado el acto, se recogieron las pancartas, el ataúd y la tira de papel del suelo, donde niños y adultos pusieron sus mensajes con lápices y sprais, con quejas, propuestas e ideas para cambiar el mundo. Sabemos que, con una mejor difusión y con un acto en otro día, podríamos haber convocado a muchas más personas, pero, sin embargo, la sensación general fue buena y satisfactoria. Y con eso nos fuimos para casa, a descansar para seguir al pie del cañón.

Recogiendo todo el material

Y en otro orden de cosas, en unas horas me voy a San Pedro de Atacama, así que ¡hasta el lunes como mínimo!

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¿Ha merecido la pena?

Hoy mis compañeros de periodismo de la UAB han tenido su fiesta de graduación. Ya está. Cuatro años de carrera que han terminado para muchos (a algunos les faltan aún algunos exámenes, a otros algunas asignaturas que dejaron pendientes…) y parece que fue ayer cuándo entramos a la facultad, cargados de ilusiones y de miedos y sin tener ni idea de los auténticos calvarios estudiantiles que pasamos entre esas paredes. Pero tampoco teníamos ni idea de los buenos momentos, de las luchas antibolonia, de las noches en vela estudiando y haciéndonos compañía a través de una pantalla, de las risas en el bar, de las fiestas cada final de semestre y sobre todo de las grandes personas que descubriríamos entre la multitud de estudiantes de la facultad (también hay auténticos seres despreciables y arpías varias, que no me olvido de esos entrañables personajes tampoco, los cuales también nos han hecho pasar grandes ratos, a su costa, eso si).

Pero yo no me graduo (licencio, por dios, ¡yo seré LICENCIADA! nada de grados roñosos con olor a espaguetis a la BOLOÑESA) porque quise venirme al otro lado del mundo a vivir durante un año. Y mucha gente me pregunta “¿Ha merecido la pena?”

Ahora me quedan apenas 6 semanas para volver, después de todo el tiempo que ha pasado 6 semanas me parecen poquísimo. Así que entre eso y lo de la fiesta de graduación le he dado muchas vueltas al tema y yo también me he preguntado si ha merecido la pena estar lejos de mi familia, de mis amigos, de Martín, no licenciarme este año…

Pero luego pienso en Sandra, en Samuel, en Azucena y pienso que vivir con ellos me ha cambiado, y que se han convertido en mis hermanos. También pienso en mis compañeros de la universidad, en especial en Cata, que quizá sea la persona que más y mejor me conoce aquí. Y pienso en todos aquellos extranjeros y chilenos que he conocido en este país (por nombrar algunos países: México, Perú, Brasil, Alemania, Francia, EE.UU., Argentina…) y pienso en todos los grandes momentos, en las fiestas, en los viajes, en todo lo que he vivido y todo aquello que mis ojos han visto.

Si, ha merecido la pena, pienso. Estoy convencida de ello.

Ahora, cuando vuelva, volveré a mi rutina, a trabajar, a estudiar, haré las prácticas y en un año me estaré licenciando (lo de la fiesta de graduación ya la repetiremos, cualquier excusa es buena). Pero yo ya no soy yo. O quizá si. Pero veo la vida diferente. Soy diferente. Y me alegro de que este cambio se haya producido, porque siento que he crecido interiormente.

De momento aquí sigo, enamorándome de esta ciudad que ya vuelve a estar con sus hermosas montañas nevadas. Trabajando un poco, lo justo. Con las clases a todo gas. Metida de lleno en Acampada Chile (el brazo chileno que surgió tras el 15M y el movimiento de Democracia Real Ya). Y con los sentimientos contrariados porque ya solo me quedan 6 semanas para ver a mi gente, pero también para dejar este país que tanto me ha dado… Pero estas cosas pasan. Y estoy dispuesta a seguir aprendiendo de ellas y, sobre todo, a disfrutar hasta el último instante.

Os dejo con una imagen de uno de esos rincones que descubres un día por casualidad y te enamoras… a solo una calle de mi casa, lo descubrí hace un mes, aproximadamente… Barrio Concha y Toro. En este caso la Plaza de la Libertad de Prensa, que queda acorde con la entrada.

Atardecer en la Plaza de la Libertad de Prensa (Barrio Concha y Toro)

PD: Yo no me he licenciado. Pero salgo en la orla. Al menos mi cabeza, porque os aseguro que yo nunca me puse esa corbata con la que salgo…

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Comunicado DRY Santiago

Hoy sábado 21 de mayo, alrededor de 90 personas, en su mayoría españoles, nos hemos reunido en la puerta del Consulado español en Santiago, Chile. El motivo: mostrar nuestro total apoyo a las manifestaciones y concentraciones sucedidas a lo largo de toda España desde el pasado 15 de mayo. Tal y como pasa en todas ellas no hemos sido un grupo homogéneo ni en edad, ni en ideología política. Ni siquiera en el motivo de estar en Chile, ya que algunos estamos aquí por estudios, otros por trabajo, otros intentando buscarse la vida y conseguir un futuro mejor…

Todos y cada uno de nosotros tiene una historia detrás, unos anhelos y unas aspiraciones. Pero todos nosotros tenemos algo en común que, además, coincide con el sentimiento de los miles de españoles que estos días han tomado las calles: estamos indignados y queremos una democracia real en la que los canales de representación y participación sean efectivos.

Tras la asamblea que hemos celebrado en la capital chilena, a 12.000 kilómetros de distancia de nuestras familias y amigos, queremos expresar que la cosa debe cambiar, que debemos aspirar a un sistema democrático que nos represente a todos por igual, sea cuál sea su condición y sus ideales, y en el cuál todos nos veamos reflejados. Creemos que no se trata de un problema puntual, generado exclusivamente por la crisis económica, sino que es un problema estructural de la democracia, la cual consideramos muy dañada en nuestro país. Además, pensamos que la situación se ve agravada por una falta de educación crítica y una cultura de pasividad y conformismo con la que se debe acabar.

El movimiento conocido como 15M fue el primer paso para mejorar las cosas, para tener un futuro mejor o, simplemente, para poder tener un futuro en nuestro país, sin vernos obligados a irnos al extranjero a buscar mejores oportunidades. Pero desde Chile queremos pedir que esto no acabe el domingo 22 de mayo, tras las elecciones municipales.

Aquí ya nos estamos organizando en comisiones para que esto no pare. Queremos hacer ruido, que se nos escuche y se nos permita divulgar nuestras ideas. Que estas ideas sean respetadas y tenidas en cuenta, como también nosotros respetamos y tenemos en cuenta las de los demás. Queremos que se generen propuestas reales y concretas, surgidas del consenso tras el debate abierto, en el que todos puedan participar. Queremos poder vivir en nuestro país de una manera digna; formarnos sabiendo que vamos a tener trabajo en nuestra área; trabajar cobrando lo justo y sabiendo que vamos a obtener una jubilación que nos permita seguir viviendo en buenas condiciones; irnos al extranjero si queremos, pero de manera totalmente voluntaria y no forzados por una situación que no da para más y que no nos permite vivir dignamente en nuestro propio país.

Somos una parte más de este movimiento y desde Chile queremos mostrar nuestro apoyo incondicional a todos aquellos “indignados” que han tomado las calles. Tenemos la oportunidad de cambiar las cosas, tenemos la fuerza para cambiar las cosas y el momento es ahora.

DEMOCRACIA REAL YA – Santiago, Chile

Santiago, 21 de mayo de 2011

Algunos de los manifestantes, durante la leída del manifiesto. Santiago, Chile

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Lentejas, si quieres las comes y si no las dejas

-¿Qué hay para cenar?

-Lentejas, si quieres las comes y si no las dejas

Y si, las hemos querido y nos hemos metido un platazo de lentejas entre pecho y espalda que no se lo saltaba nadie. Y lo mejor es que han sobrado para mañana (hemos hecho una cazuela que daba miedo verla, para un regimiento había ahí). Es que aquí ya empieza a hacer frío y apetecen más los platitos así calentitos y que recuerden a mamá o a las abuelas… de hecho la receta era de mi mamá (adaptándola según lo que teníamos en casa, como siempre) y, aunque en España fue el domingo pasado, aquí hoy ha sido el día de la madre. Así que doble felicidades mamá, la mejor del mundo mundial (y felicidades también a todas las mamás del mundo). Y de regalo unos versos del gran poeta chileno Pablo Neruda:

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.

Estatua a Pablo Neruda frente a su casa en Isla Negra

Y pensando todo esto a una de repente le entra la morriña, sobre todo porque ya ha empezado la cuenta atrás. Ya me quedan menos de tres meses para volver y, lo que es aún más importante, ya tengo fecha de vuelta: 22 de julio mis piececitos se elevarán de nuevo, pasarán 9 horas en Bogotá (Colombia) y pisarán suelo madrileño para irse unos días a ver a la família a Salamanca antes de volver definitivamente a Barcelona.

Y se acabó la historia. Bueno no, esto nunca se va a acabar. Chile ha sido mi casa durante 9 meses (hasta ahora) y ya sé que nunca voy a poder olvidar lo que he vivido aquí y que la vuelta a casa va a ser difícil, tanto o más que cuando me fui. Pero también sé que ahí tendré a los míos, dándome apoyo para reincorporarme a la realidad. Y en cuanto pueda sé que volveré, aunque sea de visita. Porque esto nunca se olvida.

PD: siento pasarme poco por aquí. Las clases y los trabajos, el hostal y el intentar pasar el mayor tiempo que puedo con la gente de aquí (además de una buena dosis de pereza) lo impiden. Pero sé que me leéis, y eso me alegra. Besos a todos.

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Tiempo

Probablemente soy la peor persona que pudiera tener un blog: despistada, poco constante, que se lía con mil cosas… pero esa es la magia de internet. Puedo conectarme una vez al mes (o cada dos meses) escribir cuatro cosas y decir: ¡ey, que tengo un blog!

 

Y es que el tiempo para mi es relativo… hay tiempo para todo, eso dicen, pero yo normalmente prefiero invertirlo en otras cosas… compartirlo con mis compañeros de piso, salir con los amigos, ir a algun bar o simplemente tirarme en la cama o el sofá a escuchar música o ver alguna serie (¿os dije que me enganché a Lost? No spoilers, ya voy por la 6ª temporada, ¡dejádme acabarla en paz!). En fin, vivir este intercambio que, más que intercambio, ya se ha convertido en una vida diaria para mi, con sus rutinas incluidas. Además, ahora que han empezado las clases ya si que me es casi imposible organizarme y tener tiempo para todo, tengo bastante trabajo este semestre…

Y es que ya hace 8 meses que estoy por estos lados del mundo… ¡uau! Me da un poco de “vértigo” pensarlo… ¿tanto tiempo hace que me fui? ¿tanto hace que no toco a la gente con la que compartí 20 años de mi vida? (y digo tocar porque, gracias a las nuevas tecnologías, lo de hablar e incluso en algunos casos verse, se ha solventado bastante bien).

Y este pensamiento me lleva, necesariamente, a pensar en mi vuelta… y ahí si que el vértigo es terrible, como si me en vez de subirme a un avión y volver a casa tuviera que saltar desde él… ¿Porqué? pues porque me he acostumbrado a mi vida aquí, incluso al echar de menos, quizá porque sabía que sólo los echaría de menos un tiempo… pero cuando me vaya ¿por cuánto tiempo echaré de menos a quienes han formado parte de mi vida aquí? ¿cuándo los volveré a ver? ¿acaso los volveré a ver? Y, además, ¿cómo estarán las cosas allí? aparentemente siguen igual, pero yo he cambiado, y un año es tiempo suficiente para que todos cambien. Sé, y estoy concienciada, que la vuelta puede ser aún más dura que la llegada… pero bueno, tengo la certeza de que sé que habrá muchas personas dispuestas a ayudarme a pasarlo lo mejor posible. Tal y como me ayudaron a hacer la distancia más corta.

Y ya que esta entrada habla de tiempo aprovecho para comentar un par de cosas más, de esas de las que merece la pena dejar constancia (que, al final, es para lo que sirve el blog, al menos a mi: para suplantar esta memoria de “pescao” que tengo…). Hace dos días, el domingo, fui al concierto de Iron Maiden, un grupo que hacía tiempo que quería ver en directo y que grababa el DVD de su gira aquí, en Santiago. Fuimos yo y 60.000 personas más, la mayoría hombres, como suele pasar en este tipo de conciertos… me encantaría decir que fue un gran concierto, inolvidable e increíble. Pero al técnico de sonido habría que matarlo. No es normal que los primeros teloneros (hubieron dos) tengan mejor sonido que los segundos (Exodus, que también son bastante conocidos) y mucho menos que tengan mejor sonido que el grupo principal… Además, las medidas de seguridad en algunos casos eran casi acosadoras y en otros inexistentes… Pese a las críticas me lo pasé bien, eso no lo niego. Pero el sabor final es agridulce.

 

Y, como último apunte, y ya lo dejo por hoy que si no llegaré tarde a clase (tiempo, tiempo… ¿quién demonios tiene tiempo para todo?), compartir con todos algo que muchos ya sabéis. Y es que Martín y yo decidimos separarnos por un año, pero solo físicamente, siguiendo con la relación pese a llevar muy poco tiempo juntos cuando yo me fui… Pues bueno, el pasado 30 de marzo, hizo un año que estamos juntos. Así que desde aquí de nuevo felicidades (y autofelicitación) y decirte que cada día te quiero más y que ya empezó la cuenta atrás.

¡Te quiero precioso!

¡Feliz semana a todos!

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Febrero y las mujeres

Hace bastante tiempo que no escribo… siempre pienso “hoy toca, hoy toca” y al final nunca toca…

Febrero parecía que iba a ser un mes aburrido, además de ser especialito, por eso de tener unos días menos, no presentaba mayor novedad. Vuelta a Santiago, con poca gente por aquí y sin dinero para escaparme al norte de Chile (ya caerás, ya…)

Al final ha resultado un mes bastante entretenido, con novedades y anécdotas, algunas de las cuales han cambiado mi vida aquí o mi manera de ver las cosas, y en parte me gustaría compartirlo con vosotros…

Por una parte he tenido mi primera experiencia Couchsurfing… ¿qué es eso? pues una comunidad online, a nivel internacional, que trata de contactar a gente que tiene interés en conocer gente de otros lugares del mundo y, al ser posible, ofrecerles un sillón para dormir unos días, mientras visitan tu ciudad. Así fue como Gabriel acabó en nuestro departamento. Gabriel es un chico brasilero, de Sao Paulo, donde trabaja como policía. Aunque nuestros carácteres eran muy diferentes (él muy calmado y yo… bueno, ya me conocéis) resultó muy interesante hablar con un policía sobre la realidad de Brasil, el tema de las fabelas y de la macrooperación de “limpieza” que se está llevando a cabo de cara al 2012 (año en el que Brasil albergará un Mundial de fútbol y unos Juegos Olímpicos).

Gabriel sólo durmió aquí una noche, pero recorrimos toda la ciudad, redescubrí Santiago, le puse nombre a edificios delante de los cuáles había pasado mil veces y no me había dado cuenta de lo que eran y me enamoré un poco más de esta ciudad en la que ya llevo 7 meses.

También estando con él fuimos testigos de cómo la policía reprimió a un grupo de manifestantes, que protestaban por la decisión del gobierno de colocar unas termoeléctricas al norte del país (pese al choque medioambiental que esto provocaría). La manifestación, en la que también había niños y personas mayores, transcurría tranquila, gritando sus lemas, pero sin provocar altercados ni destrozos. Justo a pocos metros de La Moneda, el palacio presidencial, al cuál querían llegar para protestar, un grupo de carabineros cortó el camino de la manifestación (y el de los transeuntes). Los manifestantes seguían gritando, con las manos arriba (en señal de protesta y de ir desarmados) e incluso, algunos, sentándose en el suelo. Los carabineros dijeron que se fueran. Ellos seguían, pacíficamente, pero sin intención de irse. Los carabineros repitieron que se fueran, por segunda vez. Al no moverse nadie encendieron la bomba de agua, soltando un potente chorro no sólo contra los manifestantes (entre los que recuerdo había niños y personas mayores) si no contra todos aquellos que, justo en ese momento, nos encontrábamos en el lugar. La gente empezó a correr y ellos a dar palos y detener a manifestantes (me gustaría saber cómo los distinguieron del resto de gente que había ahí). Justo después de eso, los encargados de la limpieza metieron todos los carteles en un cubo de basura. Y aquí no ha pasado nada.

Yo, con mi vena periodística al rojo vivo y la indignación saliendo por todos los poros de mi piel, me puse a hacer fotos (no las puedo colgar, por un problema de formato que intentaré solucionar pronto). Gabriel sin embargo estaba maravillado. “Son muy efectivos”. Y ahí la realidad me dió una bofetada: la policía nunca pregunta, les da igual si los manifestantes tienen o no razón o si están o no provocando altercados. Su trabajo es ser efectivos, cumplir órdenes lo más rápido posible. Y aquí no ha pasado nada. Quise llorar. Esa gente es la que, supuestamente, tiene que mantener la paz y el orden. ¿Pero qué paz y qué orden? o mejor dicho… ¿la de quién?

Cambiando de tema (ya que éste me da cierta rabia y por eso en parte no lo publiqué antes, quería calmarme y reflexionar), tenemos nuevo compañero de piso… Se llama Samuel, nació en Argentina pero a los 6 años se fue a… si, a España, a Terrassa concretamente (como a 35 km de mi ciudad) y estudió en mi misma universidad de allá. El buen rollo reina en nuestra casa, así que la verdad es que estamos muy contentos todos de que sea él el nuevo compañero. Aunque eso si, tiene que pelearse la posición de “Macho Alfa” del piso con Santiago…

Samuel y Santiago, en una de sus luchas por saber quién es el "Macho Alfa" de la casa

Febrero también fue el mes en el que empecé a trabajar aquí en Santiago, en un hostal en el Barrio Bellavista. La verdad es que estoy contenta, porque, aunque son muchas horas y poco dinero, por lo menos algo voy ganando (sobre todo de cara a esa escapada al norte…) y para estar en casa prefiero ocupar el tiempo en algo más productivo, además de que me lo voy a poder compaginar con las clases y que la gente que trabaja allí son geniales.

Para acceder a la web del hostal, pinchar en el logo

También en este mes se cumplió un año del terremoto que azotó este país, del que me hizo temblar al pensar en la gente que conocía de aquí y en lo que me podía esperar pero que a la vez me empujó aún más a querer venir y ver con mis propios ojos un país que, para muchos españoles, se colocaba por primera vez ante ellos. Se vivió con temor, había predicciones (o más bien profecías) que decían que iba a haber otro gran sismo, justo ese día. Por suerte aquí no notamos nada (aunque me dijeron que en el sur, si tembló, pero sólo fue un temblor). Ha pasado un año, pero éste país no olvida lo que pasó. Aún sigue curándose las heridas, levantándose de nuevo y acordándose de los que no volverán…

Quiero compartir con todos los que no la conocéis una canción, que en su momento se convirtió en un grito de esperanza y ánimo para todos los chilenos y llegó a ser la canción del terremoto, que recuerda lo que pasó, pero que anima a seguir adelante… Por favor, escuchadla y poned atención a la letra… quizá nuestros problemas nos parezcan menos graves…

Febrero acabó, con sus más y sus menos… se acerca el final de las vacaciones (las clases empiezan el lunes) y vuelve la rutina, ver caras conocidas, ver caras nuevas, ya estamos todos aquí para volver a reunirnos, como en el rico asado de hoy con piscina incluída…

Y hablando de hoy, hoy ha sido el día internacional de las mujeres y, aunque soy de las que piensan que el día de la mujer debería ser todos los días, quiero dar las gracias a todas las mujeres de mi vida, por formar parte de ella, por hacerme ser quién soy y ayudarme a llegar hasta donde he llegado. Gracias a mi madre, porque junto a mi padre, son las dos personas por las que daría mi vida. Gracias a mis abuelas, a mis tías, a mis primas, a mi suegra, a mi cuñada, a todas mis familiares y a todas mis amigas. Sin vosotras no sería yo.

El día de la mujer no debería ser un día (ni el del hombre tampoco) si no todos

Que a ninguna de las mujeres de mi vida (y a ninguna otra) se les olvide nunca eso (PD: Amo a Forges y sus ilustraciones)

 

 

 

 

 

 

Ah, y una última sorpresa, para quién a estas alturas no lo sepa…

Gracias a Javier, por su profesionalidad (echarle un ojo a su web, pinchando en la imagen)

Tras seis años detrás de él... ¡por fin me atreví!

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