Atacama

Hace una semana y media que volví de Atacama y aún no consigo sacarme la electricidad estática del cuerpo… literalmente, cada vez que me quito la ropa casi salen chispas… será que me quedé impregnada de la magia de aquella zona, y de alguna manera tenía que manifestarse…

Atardecer en el Valle de la Luna

Chile es, probablemente, uno de los países más diversos del mundo… está el sur con sus glaciares, sus lagos, sus volcanes y sus densos bosques. También es un país de viñedos (dónde se producen algunos de los mejores vinos del mundo y, por supuesto, el pisco) y de hermosas y gélidas playas, paraíso de surferos. Pero el norte del país esconde una sorpresa muy grata a los 5 sentidos: el desierto de Atacama, el desierto más árido del mundo, cuna de la cultura atacameña, cuyos integrantes, gentes de rasgos indígenas, amantes y conocedores de su tierra, sus costumbres y, en algunos casos, hablantes del kunza (la lengua atacameña, oficialmente extinta) han visto una nueva forma de subsistencia en el turismo, que día a día llena la región de chilenos y extranjeros llegados de todos los rincones del mundo para explorar esta zona, aparentemente aislada y olvidada de la mano de algún Dios…

Desde el mirado del Pukará de Quitor

La ciudad más importante de la zona es San Pedro de Atacama, aunque la capital de la región sea Calama, un pequeño pueblo donde probablemente más de la mitad de la población son turistas que apenas se quedan una semana… Sus calles de tierra, llenas de hostales, restaurantes, bares, botillerías, tiendas de recuerdos y oficinas de turismo, arrastran un cierto aire decadente… y esto no es algo necesariamente negativo. Intentaré explicarme.

Iglesia de San Pedro de Atacama

En medio de los cientos de turistas, la gente del lugar pasa casi desapercibida… cuando los visitantes se van a dormir, temprano porque al día siguiente hay que levantarse pronto para el tour de turno, las calles se paralizan, con una ténue luz que apenas ilumina las veredas, y los atacameños se reúnen para compartir con su gente un trago, ya sea en un bar o en cualquier esquina en la calle o en mitad del “campo”. Las conversaciones son melancólicas, hablan de su tierra, del efecto del turismo, de su historia, de sus tradiciones y sus antepasados. El tiempo se detiene y la noche avanza, haciendo que la conversación decaiga más y más según se van vaciando las botellas… Por suerte, tuve la grandeza de hacerme “amiga” de Elías, un chico atacameño con tendencias hiperactivas, que trabajaba en el hostal que me recomendaron y pude compartir con un grupo de atacameños una de estas noches decadentes, de gran interés para cualquier sociólogo, bajo el cielo más mágico del universo. Y es que en un terreno donde es posible ver una montaña situada a más de 300 km de distancia con total claridad… imaginaos como es el cielo de maravilloso… una cúpula de puntos brillantes, donde encontrar formas se convierte en un juego y dónde volví a ver esa cruz del sur que algún día es probable que acabe en mi piel…

Música andina para animar los sentidos y el alma

Podría hablaros sobre los sitios que visité, los tours que hice y demás. Pero para eso meteros en cualquier página de turismo y ver los tours típicos. Esos hice. Excepto el de las Lagunas altiplánicas, ya que, siguiendo mi lógica gafe que tanto me caracteriza, el fin de semana anterior a mi llegada, nevó. Si, nevó en el desierto más árido del mundo. Y obviamente las zonas más altas estaban cerradas, al igual que la frontera con Bolivia y con Argentina… Durante esta entrada os voy poniendo algunas fotos para que os maravilléis de los paisajes de la zona, pero el desierto me dejó marcada de una manera especial, más allá de la belleza de los paisajes, y es lo que intento transmitiros con estas líneas.

Laguna Cejar, dónde el agua es tan salada que flotas (ahí estaba de pie, que conste)

Quizá otro de los motivos que me marcó fue el hecho de que, de nuevo, viajé sola. En un impulso decidí que, o me iba esos días o no iba a ir (al menos no esta vez, durante mi intercambio). No quería quedarme con esa espinita clavada, así que me preparé para apretarme el cinturón en mis últimas semanas aquí, me compré un vuelo ni tan barato ni tan caro y me planté en el desierto, con una mochila más grande que yo porque “durante el día hace mucho calor y en la noche te congelas” según decían todos… Viajar sola es una experiencia que ya viví hace unos meses, en la zona de Puerto Montt, pero que cada vez me gusta más. No es que no me guste viajar en compañía, es que sola tú llevas el ritmo y tomas las decisiones y, a la vez, te obligas a relacionarte más con la gente del entorno, turistas y autóctonos, lo cuál enriquece sobremanera el hecho de viajar.

Flamencos en la Laguna Chaxa

La gente en general, en especial los chilenos, dicen que el sur de Chile es mucho más bonito. Es verde, está lleno de lagos y de naturaleza en su máximo esplendor… Yo no sabría con qué quedarme… me maravillé del sur del país, técnicamente tiene más cosas que ver. Muchos podrían decir que en el norte solo hay arena (y hasta cierto punto es así, en cantidades industriales además) pero, personalmente, una parte de mi se quedó en ese desierto donde la hoja de coca, que no, no es una droga, se masca o se toma en té habitualmente, siendo remedio para el mal de altura de muchos turistas (yo, por suerte, no tuve problemas). Sé que tengo que volver. Sé que quiero volver a ver y seguir conociendo a esa gente que, en menos de un día, ya me saludaban por mi nombre por la calle. Sé que merece la pena vivirlo aún más a fondo, mimetizarse con el entorno, mezclarse con la gente y aprender mucho de ellos y su interesante cultura, olvidada por unos, pero defendida con uñas y dientes por otros, guerreros orgullosos de sus raíces…

Geisers del Tatio. Ese día hacia calor... -8ºC.

 

Y os dejo que tengo mucho que hacer… hoy es la despedida de Sandrita… se me va el lunes para Alemania… próxima entrada para ella. Besos a todos. Os quiero.

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Acerca de bajolacordillera

Hacer un intercambio en un país tan diverso como Chile supone un cúmulo de experiencias y reflexiones que merecen ser compartidas... o no.
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2 respuestas a Atacama

  1. Eli Ramirez dijo:

    🙂 me quedé con las ganas de tantas cosas………

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